Entro en la última semana de entrenamiento específico o lo que por ahí llaman la última semana del més del infierno. Cuando empezaba estas cinco semanas no creía que fueran a ser tan duras, aunque al termino de la primera ya comenzaba a hacerme una idea de lo que me quedaba por delante. Poco a poco, entreno tras entreno, día a día se han ido convirtiendo en semana tras semana y me parece casi increible que esté culminando el final de las semanas de color rojo en el calendario. Aún me queda la semana más dura de todas, pero creo que las cuatro semanas anteriores me han hecho lo suficientemente fuerte como para poder afrontarla y cumplir con ella. Entrenar solo, de noche, con frío, con lluvía, , con calor, con sueño, con hambre, al amanecer, con prisas, a deshoras, en fiesta, con dolores en músculos, con dolores en articulaciones, con compañía, escuchando música, pensando, con la piel quemada, con rozaduras en los piés o dolores en el culo, todo ésto y algo más me han hecho quizás ser poco a poco y ser ahora algo más fuerte. Me esperan aún semanas de entreno, pero ahora si, las veo de otra manera.
